El tratamiento de las enfermedades venosas es hoy mucho más variado y menos agresivo que hace años. Los enfoques modernos pueden agruparse en varias áreas principales, y la elección entre ellos se hace siempre de forma individual, tras la exploración y el diagnóstico con ecografía Doppler.
Cambios en el estilo de vida
Para muchos pacientes, el primer paso son las medidas generales: ejercicio regular, evitar permanecer mucho tiempo de pie o sentado, cuidar el peso y elevar las piernas al descansar. Estas medidas no eliminan las venas dañadas, pero favorecen el retorno venoso y pueden aliviar las molestias.
Terapia compresiva
Las medias y los vendajes de compresión apoyan el trabajo del sistema venoso al contrarrestar el estancamiento de la sangre. El tipo y el grado de compresión los determina el médico según el estado y las indicaciones individuales.
Tratamiento farmacológico
Los medicamentos para la enfermedad venosa tienen como objetivo aliviar molestias como la pesadez, el dolor y la hinchazón. Si procede un tratamiento farmacológico y cuál, lo valora el médico: la automedicación no puede sustituir el diagnóstico ni un plan integral.
Escleroterapia
La escleroterapia es un método en el que se introduce en la vena dañada un medicamento que provoca su cierre. Se aplica en determinados tipos de varices y la realiza un especialista tras una evaluación precisa del sistema venoso.
Métodos quirúrgicos y mínimamente invasivos
En las venas dañadas de forma irreversible, que no funcionan con normalidad, se plantea su extirpación o su cierre. Las varices drenan una parte relativamente pequeña de la sangre de la extremidad y, tras el tratamiento, su función la asume el resto del sistema venoso, que dispone de reservas considerables.
Junto a la cirugía clásica, hoy se aplican ampliamente métodos mínimamente invasivos y poco agresivos:
- ablación por radiofrecuencia: la vena dañada se cierra desde el interior mediante una acción de radiofrecuencia controlada, introducida a través de un pequeño acceso en la piel bajo control ecográfico;
- ablación con láser: un principio endovenoso similar, en el que se utiliza energía láser;
- flebectomía: extirpación de las varices visibles a través de incisiones cutáneas mínimas, de forma independiente o como complemento de la ablación.
Los métodos mínimamente invasivos suelen realizarse de forma ambulatoria y, en muchos pacientes, se asocian a un período de recuperación más corto en comparación con la cirugía clásica. No obstante, el curso concreto de la recuperación es individual y se comenta con el médico.
¿Qué enfoque es adecuado para usted?
No hay una respuesta universal: las indicaciones las establece un cirujano vascular especialista a partir de la exploración clínica y el estudio Doppler. El objetivo es siempre el mismo: normalizar la circulación venosa, aliviar las molestias y prevenir las complicaciones con el método adecuado menos agresivo posible.